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Siete Principios para la Transición Justa

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“Siete principios para lograr una transición justa hacia una economía baja en carbono” es un documento publicado en 2020 por El Stockholm Environment Institute, una organización internacional sin ánimo de lucro que aborda los desafíos ambientales y de desarrollo con el fin de brindar soluciones para un futuro sostenible.  Esta guía proporciona un marco para hacer realidad el concepto de transición justa a medida que las economías se descarbonizan.

La importancia de esta investigación para el proceso de transición justa en América Latina se relaciona con la orientación y metodología del estudio. El concepto de "transición justa" se basa en una extensa revisión de la literatura sobre el tema. Ha sido utilizado - y enmarcado - por organizaciones laborales, empresariales, centros de investigación,  por la sociedad civil y por diferentes gobiernos nacionales.

Esta guía destaca siete principios que abordan las medidas de compensación y empleo para los trabajadores afectados. También considera múltiples formas de garantizar la protección y restauración del medio ambiente, la diversificación de la industria, la mitigación de la desigualdad socioeconómica y la comprensión de la equidad de género. 

Sin dejar a nadie atrás

Los invitamos a leer el presente documento en el que presentamos sus principios. Los consideramos clave para una transición que no deje a nadie atrás en las regiones con una vocación minera extractiva como son el Cesar y La Guajira al norte de Colombia.

1. Fomentar activamente la descarbonización.
 

2. Evitar la creación de lock-in de carbono y más “perdedores” en estos sectores. 
 

3. Apoyar a las regiones afectadas.
 

4. Apoyar a los trabajadores, a sus familias y a la comunidad en general, afectados por los cierres o el declive de la producción.
 

5. Remediar los daños ambientales y asegurar que los costos correspondientes no se transfieran del sector privado al público.
 

6. Hacer frente a las desigualdades económicas y sociales existentes Las medidas de respuesta deben incluir una perspectiva de equidad social. 
 

7. Asegurar un proceso de planificación inclusivo y transparente. 
 

Según lo declarado por el Instituto de Medioambiente de Estocolmo, todos los principios deben implementarse simultáneamente. En la versión completa del documento encontrará ejemplos de cómo realizar este trabajo. La guía ofrece, además, una serie de recomendaciones.

Experiencias pasadas

Junto a esto, también enmarca una serie de constantes y experiencias comunes donde la transición energética se ha desarrollado sin tener en cuenta aspectos sociales:

Programas de apoyo multifacéticos

Las experiencias pasadas sugieren que las medidas de política laboral pasiva, como la jubilación anticipada, las asignaciones de ajuste y los planes de compensación, son útiles a corto plazo, pero desafortunadamente, son insuficientes a largo plazo. Los mejores resultados tienden a surgir de programas de apoyo multifacéticos. Incluyen apoyo para la recapacitación y la búsqueda de empleo, pero también servicios de apoyo a la salud mental. Los mejores resultados también surgen de aquellos que están estrechamente vinculados a las características del mercado laboral local o regional.

Desigualdades

Los cierres de minas ofrecen un ejemplo de cómo las transiciones pueden exacerbar las desigualdades existentes. El daño ambiental no abordado exacerba el daño a las comunidades indígenas quienes se ven en muchas oportunidades,  inmersas en un proceso de vulneración gracias a la operación misma de las minas. 

Para evitar estos impactos y aprovechar al máximo las oportunidades que brinda el cambio, es casi seguro que las regiones en transición necesitarán una variedad de inversiones y otros mecanismos de apoyo financiero, incluido el apoyo empresarial e inversiones en infraestructura pública. La reestructuración de la deuda de los gobiernos municipales ayudará a garantizar que continúe la prestación de servicios básicos.

Cambio político

“En algunos casos, la desindustrialización conduce a cambios políticos significativos, y se vincula con el surgimiento de políticas populistas en respuesta a una sensación de inseguridad vital(...) Para las comunidades y las regiones, las repercusiones socioeconómicas del debilitamiento industrial y la pérdida de empleos incluyen: aumento de la pobreza, desigualdad e inestabilidad social; emigración que conlleva a la reducción en el tamaño de la población; y desafíos fiscales que hicieron difícil que las autoridades locales siguieran prestando servicios básicos” (SEI,2020)

Perspectiva social

Teniendo en cuenta el caso colombiano, el cierre de minas requiere una perspectiva social que acompañe y vaya de la mano del proceso. Sin  esta, el cierre tendrá graves consecuencias no solo para el bienestar de los trabajadores, sino también para sus familias y la economía de toda la región dependiente del carbón. Además, estas situaciones se agravan en un contexto de posconflicto y una enorme migración. Sin embargo, todavía tenemos tiempo para mitigar este impacto. Para lograrlo es necesaria la organización sindical y local, pero también la acción de los actores de la cadena internacional del carbón. Nunca antes la responsabilidad social empresarial había jugado un papel tan importante.